Gatitos con ojos de corazón
El invierno me florece lentamente. Del frío germina el deporte y la música, la amistad y la energía. Tomo semillas molidas en las mañanas a ver si me encuentro algún pajarito en el camino al trabajo. Pedaleo mucho y a veces se me congelan las manos y la nariz.

El invierno me entra por los sueños y me acaricia la memoria, tan convulsa y feroz como siempre. No sé de olvidos, pero sí de nuevos ciclos. Hay calor en las miradas que anticipan lo salvaje. Hay un fuego consolador en la escarcha y en la lluvia, que me revuelve la sangre y me hace latir muy fuerte el corazón.

Gatitos con ojos de corazón susurran suaves silbidos en mi mente.





30 de junio de 2019